Una historia de fracaso

En este primer post que escribo, quiero compartir una experiencia que tuve hace unos 7 años con una startup en la que fracasamos.

Esta historia empezó en un aula de un Máster de Gestión Comercial y Marketing en la ciudad de Granada, un Máster que me pagué gracias a la venta de uno de mis primeros proyectos.

Sobre el mes de febrero, un compañero se acercó y comentó que era propietario de 3 ópticas y que le gustaría desarrollar una plataforma online muy sencilla para comunicarse con sus trabajadores y gestionar las vacaciones. Como yo era el tecnólogo de la clase, me pidió consejo.

En aquella época colaboraba con un desarrollador, así que podíamos desarrollar esa plataforma para las ópticas. Y dicho y hecho, tras un par de meses de desarrollo, creamos esa plataforma, se implantó en las ópticas y conseguimos que se usara con buenos resultados.

Al ver lo bien que encajaba y que daba solución a uno de los problemas que tienen casi todas las Pymes de más de 3 empleados: la comunicación, le propuse a mi compañero y socio desde ese momento, abrir esta plataforma al mercado en general y distribuirlo. Todo parecía genial y nos pusimos  manos a la obra, dando los siguientes pasos:

  • Crear un equipo: nos pusimos en contacto con otros dos compañeros del Máster para que se incorporaran al equipo. Aunque quede prepotente decirlo, nos juntamos las 4 estrellas del Máster. Teníamos el mejor equipo de negocios, nada podía fallar. También nos hacia falta incorporar a alguien de desarrollo y optamos por un desarrollador diferente al que había iniciado el proyecto.
  • Nos hacia falta pasta, calculamos unos 100K: teníamos desarrollado el producto, sólo nos hacia falta el dinero para comercializar. Buscar inversores en Granada es bastante más difícil que en Madrid. Veíamos que los inversores no entendían nada de startups, empresas de internet, saas, etc, y sólo querían invertir en comprar pisos y alquilarlos a estudiantes. Así que decidimos pedir cada uno un ICO de 25K . Ya teníamos el capital para empezar.

Ya estaba todo listo para empezar a vender, pero comenzaron los problemas:

1- La plataforma no estaba documentada y no estaba preparada para escalarla, así que tuvimos que desarrollar la plataforma desde cero.

2- Empezar de cero no fue lo peor, lo peor vino con un dicho granaíno …. «po ya que estamos…» (pues ya que estamos) vamos a meterle nuevas funcionalidades para hacerla muy atractiva y que no haya competencia que se nos acerque. Así que decidimos introducir un gestor de proyecto, un sistema de control para los comerciales, un sistema de estadísticas etc, y por último pensamos en convertir la plataforma en móvil. Se estaba empezando a hablar de las APPS y queríamos tener ese valor diferencial. Todo esto nos supuso un tiempo extra de desarrollo de unos 10 meses, 10 meses quemando dinero sin ingresar y sin hablar con nuestros clientes.

3- El punto 3, creo que fue nuestra sentencia de muerte: perdimos el foco por completo. Dejamos a un lado a nuestro cliente potencial y por diferentes casualidades, fuimos a ofrecer nuestro producto a operadoras de telefonía móvil. Nuestro producto les gustaba y encajaba en su estrategia para captar al cliente empresa. Aquí vino el segundo «po ya que estamos….»: ocurrencia que nos decía cualquier personal de la compañía la integábamos,  llegando a desarrollar utilidades para necesidades que solamente tenía una empresa.

4- Después de un año de desarrollo, quemando dinero, llegó el momento de distribuir. Teníamos un acuerdo con diferentes distribuidores para llegar a nuestro cliente potencial. Más de 30 comerciales deseando que los formáramos para conseguir sus ventas y esas comisiones tan apetecibles. Aquí empezaron realmente los problemas: los comerciales no entendían el producto, era muy complejo explicar al cliente de que se trataba lo que ofrecíamos. Esa plataforma fácil de usar para la comunicación de las pymes se había convertido en un Frankestein que nadie entendía, que tenía utilidades para formas de trabajar muy concretas y no para la mayoría de las empresas.

Este fue nuestro fracaso, perdimos el foco de nuestro cliente, queríamos ofrecerle la plataforma perfecta sin tenerlos en cuenta a ellos. Escuchando lo que otros pensaban que querían el cliente. El capital que teníamos destinado a comercialización se quemó con el desarrollo de la plataforma…. ojalá hubiera visto la clase de MPV de ThePowerMBA antes!