De las “soft skills” a las “power skills”

Definitivamente el futuro del desarrollo de las habilidades se ha trasladado de la discusión de si debemos de tener más “hard” o más “soft” skills. En mi opinión, tenemos que acuñar el concepto de “power skills” para referirnos a todas aquellas habilidades que empoderizan a las empresas, a las personas y a los modelos de negocio.

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¿Pero cuáles son estas “power skills” que en vez de generar “buenas vibraciones” lo que hacen es montar a toda la empresa en un cohete? Vamos a hacer el viaje y las repasamos:

Aprender a aprender

El que compañías como Google, IBM, EY, Amazon hayan anunciado que ya no se fijan en los títulos universitarios para la selección de personas tiene su calado en lo que a competencias se refiere. Los títulos se dan por supuesto, como no. Pero lo que ahora necesitan las empresas es que tengas la capacidad de “aprender a aprender” porque vas a tener que cambiar de áreas de conocimiento unas cuantas veces en tu vida profesional y ya no vale yo soy técnico o soy de organización. Porque una persona que está abierto al aprendizaje, ya sea de contenidos o de prácticas profesionales, va a aportar mucho más valor a la empresa porque va a crecer  y va a crecer con la empresa.

Y esto hay que hacerlo desde el Colegio, desde la universidad y si hace falta desde The PowerMBA. Pero no todo es estudiar. Aprender a aprender es una actitud que te lleva a escuchar, observar, analizar y aplicarlo en tu vida personal y en tu entorno de trabajo.

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Liderazgo de uno mismo

Algunos piensan que el liderazgo es una tarea exclusiva de los directivos. Pues ve haciéndote a la idea de que si no te lideras a ti mismo alguien lo acabará haciendo por ti. Y entonces, empezarás a sentir que las cosas no te encajan: ni las decisiones de tu empresa, ni las negociaciones con tus proveedores, ni los análisis de tus compañeros.

No empieces pensando en tu empresa, en tu jefe o en tu equipo. Ya decía Agustín de Hipona: “Noli foras ire, in teipsum reddi; in interiori homine habitas veritas” – “No vayas fuera, entra en ti mismo: en el hombre interior habita la verdad”. El liderazgo de uno mismo comienza por tener estructurado lo personal y si eso no lo está, despídete de que algo te salga a nivel profesional con los estándares que marca el mercado.

A lo largo de mis años de acompañar líderes siempre he llegado al mismo sitio, o empiezas por ti mismo o imposible liderar a nadie. En primer lugar, porque necesitas un “¿desde donde lidero?”, en segundo lugar un “¿para qué?”, en tercer lugar un ¿cómo?, en cuarto lugar “¿con quién?”. Que sumado es lo que se llama un “estrategia de liderazgo”:¿Tú la tienes?.

Como guía muy sencilla para empezar este camino no dejes de leer “La Paradoja” de James C. Hunter.

Todo se mide: “métricas al poder”

Lo hemos aprendido. Los cajones -y los juzgados también- están llenos de business plan inconclusos, fallidos o simplemente equivocados. La regla del Lean Management de configurar un “mínimo producto viable” para conseguir con el menor coste el ajuste al consumidor o al mercado, no evita que midas. Así que si eres como el tema del musical de los Javis “La llamada” “Primero lo hacemos y luego ya vemos”… pues te toca ir cambiando.

Ahora no se lleva lo grueso en las mediciones, tampoco lo fino. Se lleva lo “fit”. Lo ajustado. Si te pasas midiendo pierdes el tiempo. Si mides generalidades, la foto que te devuelve es tan gruesa que es imposible definir. Por lo que lo más importante es que las mediaciones estén ajustadas a la realidad de tu desempeño, de los resultados de tu equipo, de tu producto o de tu empresa.

Originalidad

Adam Grant, en su reciente libro “Originales”, define la originalidad como el culmen del proceso creativo. Es así, en cuanto que los procesos creativos tienen una metodología, una técnica y un producto final. La originalidad consiste en la capacidad de elegir las ideas adecuadas que encajen con el mercado. De qué te vale tener muy buenas ideas si no te las compra nadie: si es así, es porque no eres original y tienes que desarrollar esas competencias.

Por eso todas esas skills que hasta ahora te pedían las empresas: flexibilidad, gestión del cambio, etc… ya son un “por supuesto”. Ahora necesitas competencias que hagan de ti mismo, de tu proyecto, de tu equipo algo muy poderoso, muy “power”. Empieza a pensar entonces en estas tres primeras “Power Skills” que iremos desgranando más adelante.

 

Jaime Úbeda Gómez

Loco del Liderazgo Power Gurú

Director de Personas en Colegio San Patricio