¿Qué hay de cierto en la Inteligencia Artificial IA?

La Inteligencia Artificial IA está en boca de todos. Pudiera parecer que va a salvar el mundo o condenarlo, que va a recuperar la economía o hundirla, que nos hace más libres o nos condiciona, que es un bluff o es imprescindible. ¿Qué hay de cierto en todo ello?

La primera dificultad que presenta la Inteligencia Artificial IA es su indefinición. No hay problema en clasificar un software como de finanzas o recursos humanos o logística o comercial. Pero, ¿cómo clasificamos un software como perteneciente a la IA? Observa que estoy hablando directamente de un software ejecutándose en un hardware convencional. Es decir, no hay misterio. Simplemente se trata de un software especial. ¿Por qué es especial? Porque en principio no existe o acaba de ser creado. Una vez que algo funciona, deja de ser IA. Por ejemplo los programas de ajedrez. Hace poco más de 20 años Deep Blue ganó a Kasparov jugando al ajedrez. Entonces era la cumbre de la IA. Hoy nadie llamaría IA a los programas de ajedrez (salvo Alpha Zero, pero eso va más allá de este artículo).

Cerebro y ordenador

Un dominio reservado tradicionalmente a los humanos es el lenguaje natural. Este tiene muchas facetas. Una de ellas es el reconocimiento del habla. Entender lo que dice el otro es complejo. Si hay ruido o habla bajo no entiendes. Lo más complicado de un idioma extranjero es el acento. Es casi imposible que puedas hablar una lengua que no sea materna sin acento. Durante décadas el reconocimiento del habla era un desafío para la IA. Ahora es rutinario: hablas a tu móvil y este lo pasa a texto. El límite de la IA se ha movido. Es como caminar hacia el horizonte: nunca llegas.

Sin duda la frontera de la IA en la actualidad está en el lenguaje. Por varias razones que se resumen en una: dinero. Ya he mencionado el reconocimiento del habla. La traducción, la generación de habla y la generación de textos avanzan deprisa y, aunque los humanos especialistas seguimos siendo mejores, tenemos a la IA pisándonos los talones. Pero más allá está la comprensión del lenguaje. ¿Cómo conseguir que la máquina nos entienda, capte nuestra intención?

El asunto es trascendental ya que cambia la relación hombre máquina. Hasta el momento los humanos nos ponemos al nivel de la máquina y si esta no nos entiende, hacemos los esfuerzos que sean necesarios. Pero esto está cambiando. Cada vez más las máquinas se ponen a nuestro nivel y trata de comprendernos. Las implicaciones económicas son enormes: las empresas que tengan las máquinas que mejor nos entiendan serán las favoritas de los usuarios y se llevarán el pastel económico. De ahí el millonario interés en los chatbots y los asistentes virtuales.

Por supuesto, la IA es mucho más que lenguaje. De hecho, todas las empresas poderosas son empresas de Big Data e IA. Google, Facebook o Amazon son empresas de IA. Los usuarios entrenamos las IA de los gigantes tecnológicos con cada interacción con cada like, con cada click. Su gigantesco Big Data somos tú y yo. Cuantos más datos más IA. Las recomendaciones y sobre todo la publicidad vive de la IA.

De las películas sacamos la conclusión de que la IA es un software complejo que resuelve problemas difíciles de plantear. No es cierto. La IA es una colección de pequeños programas que resuelven problemas bien planteados. No existe la IA general sino un ejército de pequeñas IA que solucionan problemas concretos. Esto es útil porque te permite usar esas IA que están en la nube de forma sencilla.

¿Qué puede hacer por ti la IA? Si eres simple usuario la IA ya está en tu bolsillo. Decenas de aplicaciones son IA. El navegador GPS, los recomendadores de las app, el tiempo atmosférico, el calendario o los programas de fotos usan IA. Si eres empresario debes estar atento a la IA: la explosión de las IA en los pequeños negocios está a punto de estallar. En general no tienes por qué programar complejas IA. Basta con que uses las que están en la nube a tu disposición. Google, IBM o Microsoft tienen decenas de IA públicas e invocables.

¿Has perdido diez clientes este mes y tratas de arreglarlo para el futuro? Haces bien, pero piénsalo de otra forma. ¿No sería mejor saberlo a priori? ¿Qué harías si la IA te dijera que vas a perder diez clientes en el próximo mes?