La estrategia del Océano Azul: cómo encontrar tu mercado en un mar teñido de rojo

La estrategia del Océano Azul

La disyuntiva entre luchar con uñas y dientes para quitarle los clientes a un férreo competidor o idear nuevos modelos de negocio que traigan consigo propuestas de valor innovadoras, puede que ya no tenga caso si partimos de la estrategia del Océano Azul.

Casi todos los sectores son Océanos Rojos, o lo que es lo mismo, están repletos de guerras competitivas que finalmente se traducen en bajas rentabilidades provocadas por ofertas similares en las que no hay diferenciación entre competidores.

En un contexto como ese, las barreras de entrada consolidan mercados a los que es difícil acceder y eso tiene un efecto directo y muy positivo sobre la rentabilidad y el valor de las compañías que se encuentran inmersas en ese mercado. Con lo cual, cabe destacar que los Océanos Rojos no tienen barreras de entrada o estas son débiles, por eso se dice que las mismas son un punto positivo si estás dentro del mercado, pero negativo si estás fuera, ya que las posibilidades de entrar al juego se complican considerablemente.

Pero, ¿con qué aspecto se presentan las compañías denominadas Océanos Azules?

Tal y como lo determinaron W.Chan Kim y Renée Mauborgne en su libro “La estrategia del Océano Azul” (2005), tras estudiar los movimientos estratégicos de 150 empresas procedentes de 30 sectores diferentes durante los últimos 100 años, las compañías pueden tener éxito de forma sostenible si se enfocan en crear nuevos espacios de mercado (océanos azules), en lugar de competir en los que ya están consolidados (Océanos Rojos).

Parece sencillo, pero esta delimitación tan general en dos tipos de empresas implica un cambio de mentalidad. Por ello, ampos profesores de INSEAD incorporan en su metodología, no solo una filosofía, sino también herramientas prácticas que ayudan a cambiar la forma de pensar para aplicar la estrategia del Océano Azul a cualquier negocio.

Uno de los conceptos clave de esta estrategia es el de los no clientes y consiste en dirigirse a un segmento objetivo que, hasta ahora, no compra ni al proyecto que tienes entre manos, ni a tus competidores.

¿Una contradicción a la teoría de Porter?

Te interesará saber que un Océano Azul es un nuevo espacio de mercado en el que no existe una competencia directa y donde se puede crecer a buen ritmo obteniendo rentabilidades superiores a las que se pueden conseguir en un Océano Rojo.

Con todo ello, cabe recordar que Porter aboga por una estrategia basada en ser mejores o más baratos, lo que supone que, para ofrecer más valor, haya que invertir más y los costes sean más altos.

Sin embargo, en este caso Kim y Renée plantean la necesidad de intentar ofrecer un valor mayor a los clientes y, simultáneamente, disminuir los costes para la empresa. O lo que es lo mismo: la innovación en valor.

Océano Azul: si lo consigues los beneficios son enormes

Basándonos en la Matriz RICE (Reducir, Incrementar, Eliminar y Crear), se puede encontrar la Innovación en Valor:

  • Por un lado, se reducen los costes para la empresa, mediante REDUCIR Y ELIMINAR. Se trata de reducir mucho la inversión en determinados factores, incluso llegando a eliminar­los. Esto suele dar bastante vértigo, pero la consecuencia es que vas a reducir mucho los cos­tes para la empresa.
  • Por otro lado, se logra aportar un mayor valor a los clientes al INCREMENTAR Y CREAR. Vamos a incrementar mucho el valor ofrecido en determinados factores y, por otro lado, si es posible identificando factores adicionales que tu industria o tu competencia no se ha planteado.

Si has acabado de leer este artículo y piensas que la clave está en ser creativo, te equivocas. En ThePowerMBA estamos seguros de que se trata de crear el hábito de pensar en estos términos, porque así es mucho más fácil innovar.

Ahora que ya lo tienes claro, ¿por qué no sales ahí fuera a buscar tu propio Océano Azul?

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