La inteligencia emocional como arma de liderazgo

La inteligencia emocional y el liderazgo según Goleman

Cuando alguien tiene una habilidad o capacidad especial para percibir, controlar y evaluar las emociones propias y ajenas, se dice que tiene inteligencia emocional o coeficiente emocional (CE). Este concepto, que surgió en la investigación de la inteligencia social, está directamente relacionado con la capacidad para liderar en la línea correcta.

Por ello, los psicólogos que han analizado el desarrollo de dicha habilidad, aseguran que esta es una característica o rasgo que tendrán en común todos los grandes líderes.

En concreto, Daniel Goleman, durante la redacción de su libro Inteligencia Emocional, identificó las 5 competencias de este tipo de inteligencia, todas ellas muy relacionadas con capacidades vinculables a un buen líder.

Así, conocer tus emociones, gestionarlas, motivarte, reconocer y comprender las emociones de los demás, son aptitudes que indican que tu inteligencia emocional funciona en mayor o menor grado.

La inteligencia emocional según Goleman

Durante la investigación, Goleman también aseguraba que una persona puede tener grandes ideas, una mente perceptiva, mucha lógica o incluso cualidades impresionantes para llevar a cabo importantes proyectos, pero que, sin inteligencia emocional, esta persona no será ni eficaz ni inspiradora. Con lo cual, muy probablemente, tampoco será un gran líder.

Para comprender mejor la visión sobre el liderazgo que tenía Goleman, escritor de Cómo ser un líder o Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional, él mismo ejemplificaba su concepto. Concretamente, en múltiples ocasiones puso a Bob Mulholland como modelo de gran líder.

Desde la concepción del psicólogo y basándose en la trayectoria del jefe de relaciones públicas de Merrill Lynch, asegura que este demostró ser un gran líder durante los atentados de las torres gemelas. En el momento en que se estrelló el primer avión causante de los atentados del 11S, el personal de Mulholland entró en pánico y eso se tradujo en destrozos en las oficinas o incluso intentos de suicidios al valorar la envergadura del incidente.

Y aunque la reacción de cualquier persona hubiera sido sumarse a ese caos o quedarse paralizado por el miedo, el jefe de relaciones publicas mantuvo la calma y la supo transmitir a todo su equipo. Uno por uno. Les mostró su interés por las emociones de cada persona y posteriormente les indicó el modo de salir de allí de la forma más segura y rápida posible. Al finalizar el desastre, toda la plantilla de su departamento se había salvado.  

Una anécdota tan al límite como esta, solo puede darle la razón a Goleman y enseñarnos que además de ser un gran profesional, tener las ideas claras, carisma o saber hacia qué línea estratégica vas a llevar a tu equipo, la inteligencia emocional juega un papel crucial a la hora de distinguir un gran líder de uno que no lo es.

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